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. 20/03/2017

Yu Suzuki, santo y seña de SEGA y Shenmue, nos deleitaba con la primera entrega allá por finales de los 90. Con el subtítulo ‘Episodio Yokosuka’ en Japón, presenciábamos las bases de la gran aventura que estaba ante nosotros. El desarrollo del título comienza en Sega Saturn bajo el nombre de ‘Virtua Fighter RPG’, en el cual el protagonista de la franquicia Akira, seguía un camino similar al que seguiría Ryo en su búsqueda de la venganza. Por cuestiones de limitaciones técnicas se decide traspasar el desarrollo a la nueva consola que por aquel entonces desarrollaba Sega: Katana.

1986, Ryo Hazuki regresa a casa en medio de la lluvia cuando de pronto ve que hay unos coches aparcados en la puerta. En el interior, un maestro de las artes marciales llamado Lan Di, busca una antigua reliquia en forma de espejo que pertenece al padre de Ryo, Iwao Hazuki. Lan Di asesina a Iwao y derrota a Ryo, ¿quiénes son esos hombres?, ¿por qué querían el espejo?, ¿de qué conocían las tríadas chinas a Iwao Hazuki?.

Todos estos ingredientes son el punto de partida de la investigación de Ryo. ¿Por qué es tan especial Shenmue?, porque es un juego innovador en muchos frentes. Por un lado el juego tenía un sistema de combate heredado de Virtua Fighter, con su curva de aprendizaje y sus momentos de entrenamiento que hacían completista la experiencia. Porque tenía minijuegos que fueron abanderados míticos de las recreativas en los cuales teníamos que pagar con el dinero de Ryo, un punto de realidad que en la época nos dejó atónitos. En defnitiva nosotros, por primera vez en un videojuego éramos el protagonista. Estamos en un contexto realista en el que las tiendas tienen horarios, la gente hace su vida cotidiana día a día, con esa premisa debemos comenzar a investigar en los bajos fondos de la ciudad para poder avanzar en nuestro camino a Lan Di y así consumar nuestra venganza.

Gráficamente simplemente hablamos del juego más TOP que hubo en su año, con unas expresiones faciales que nos maravillaron en su momento pero que aguantan de fábula el paso del tiempo. La banda sonora es una obra de arte, a cargo mayoritariamente del genial Koji Kondo, que lástima que hoy en día se descuide lo que antes era uno de los puntos fuertes de la industria. La peor parte nos la llevamos los españoles con su localización al inglés, cosa que no hizo amedrentarse a un servidor debido a la magnitud de una obra de tanto calibre, influyente hasta nuestros días. Una historia que atrapa para no soltarte hasta los créditos finales.

David Clavero

David Clavero

Redactor

dclavero@videojuegosyconsolas.com

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